sábado, 28 de março de 2009

Libera tus buenos pensamientos

Tu forma de pensar define quién eres y cómo actúas. Desecha los malos pensamientos para tener una vida dichosa en el Señor.
Los pensamientos son parte de nuestra esencia como seres humanos. Tener la capacidad de pensar es un regalo de Dios
hacia nosotros que somos sus criaturas más preciadas. Por lo tanto, es importante analizarlos y dominarlos.

Todo lo que el hombre hace tiene su origen en un pensamiento. Escoge lo que quieras, cualquier invento, creación y teoría, desde las más elementales como el descubrimiento del fuego, hasta las exploraciones del espacio exterior han nacido de un pensamiento. También los eventos más terribles son consecuencia de una idea que se concretó. El Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial que exterminó a millones de judíos y las peores armas de destrucción masiva son producto de la mente y voluntad del hombre. Los pensamientos tienen un inmenso poder.

Eres lo que piensas:

En Proverbios 23:7 leemos: Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.

Este versículo nos confirma que somos lo que pensamos. Hablamos, sentimos y actuamos conforme nuestros pensamientos y la suma de ellos es lo que todos perciben de tu persona. Alcanzas los objetivos que tu mente permite. Para ser mejores cristianos debemos mejorar nuestros pensamientos. Tu país necesita ciudadanos que piensen y actúen con excelencia.

Un pensamiento es como un pollito que se gestó dentro de un pequeño huevo. Cuando nace y sale a luz ya no hay nada que lo pueda parar. Inevitablemente tiene consecuencias de pecado o éxito, dependiendo de su naturaleza.

Filipenses 4: 8 nos comparte: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

La Biblia es clara y nos enseña qué pensamientos deben ocupar nuestra mente. Solamente lo verdadero, honesto, puro, justo y amable debe tener espacio en nosotros. Si piensas en algo injusto serás injusto, por el contrario, serás honesto si tus pensamientos lo son. Te conviertes en lo que piensas. No hay posibilidad de equivocarse, la Palabra nos orienta y ayuda. Mi esposa sabiamente se apoya mucho en este versículo. Cada vez que le consulto, ella me responde: “si lo que tienes en mente no es puro, justo y verdadero, ni siquiera lo pienses, no pierdas tu tiempo”.

Sin embargo los pensamientos surgen en nuestra mente y es fácil dejarse dominar por aquellos poco constructivos. Hay dos tipos de pensamientos, los buenos y los malos. La clave está en aprender a controlarlos. El Señor le apunta a nuestros pensamientos porque sabe que ser mejores depende de ellos. La mente de Dios, lo que Él es y cree para nosotros está en la Palabra, aliméntate de ella.

Los pensamientos están dentro de cada uno, no los vemos pero Jesús los conoce. Por el contrario, el diablo no tiene acceso a ellos, él debe esperar a que surjan para conocerlos, atraparlos y utilizarlos para destruirte. Una vez coincidí con un familiar de mi esposa y su acompañante femenina en un lugar público. Al principio él no me vio, pero yo sí podía observar sus gestos y expresiones de cariño. Intrigado los seguí e hice evidente mi presencia, esperando su reacción. Cuando reparó en mí, de inmediato se acercó y reconocí a su esposa. Me avergoncé de haber pensado y juzgado mal, así que en mi interior le pedí perdón. Tiempo después recibí una cucharada de mi propia medicina. Soy muy cuidadoso de no ministrar a ninguna mujer sin la presencia de otra persona. Evito las situaciones que puedan ser mal interpretadas. Aún así, las oportunidades de malos pensamientos se dan. Cierta vez, mi hermana me invitó a desayunar a un restaurante muy concurrido para compartirme algunas cosas. Mientras conversábamos, ella empezó a llorar. Cuando yo la consolaba noté que un miembro de la iglesia, muy sorprendido, nos veía con insistencia. Así que de inmediato fui a saludarlo y a presentarle a mi hermana para evitar confusiones.

Dale siempre a todos el beneficio de tu mente positiva. Alégrate del éxito del prójimo, no seas como las personas mezquinas que se llenan de amargura por la prosperidad de los demás. Erradica los malos pensamientos de tu mente.

Para pensar bien:

Romanos 8:5 dice: Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Los pensamientos tienen que ver con la presencia o ausencia del Espíritu. Entrégale tu cuerpo y mente al Señor para ser una persona que piensa y vive por Él y no por la carne.

Mateo 15:19-20 recuerda: Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias que contaminan al hombre.

La otra clave está en tomar conciencia de lo que habita en tu mente, además de comprender que junto a un mal pensamiento hay otro bueno. Ambos están puestos en ti y tienes la capacidad de controlarlos. Un asesinato puede detenerse porque nace en el corazón y mente de alguien. Antes de manifestarse puede ser atrapado y desechado. Recuerda que tanto los pensamientos buenos como los malos nacen en el mismo lugar. El consejo es no dejar salir los malos y liberar solamente los buenos.

La palabra pensamiento viene de la raíz “shaár” y significa “actuar como portero” que en inglés se dice “doorkeeper”. En otras palabras, dentro de tu mente puedes actuar como portero.

En Efesios 4:23 leemos: y renovaos en el espíritu de vuestra mente.

El Espíritu de Dios puede ser tu “portero”. Si así lo quieres, debes renovar tu mente y fortalecerla en el Señor. La iglesia es una escuela de buenos pensamientos. Cada vez que te alimentas de la Palabra debes ser capaz de cambiar y mejorar tu forma de proceder.

Pensamientos cautivos:

2da. de Corintios 10:4-5 dice: porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

En tu corazón y mente se libra una fuerte batalla entre los buenos y malos pensamientos. Lucha por ganar ese territorio de tu ser interior para Cristo que te dio la capacidad de poner en cautiverio aquello que no te hace crecer. El objetivo es erradicar los malos pensamientos y dejar ese espacio solamente para los buenos.

El arma infalible es tener puesta la mente de Dios y tomar Sus pensamientos. Somete las malas ideas y cautívalas para que no salgan, enciérralas bajo llave y con candado. Además, libera las buenas ideas que tienes guardadas. Si estás enfermo y quieres salud, piénsalo para lograrlo. Si adoptas al Espíritu como tu portero y lo alimentas con la Palabra ganarás la batalla, tú tienes la llave de tu mente, entrégasela.
Pensamientos positivos:

Mateo 9:20-21 dice: Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.
Ella liberó su pensamiento de sanidad y fue salva. La diferencia entre la salud y enfermedad, la pobreza y riqueza está en tu mente. Demuestra tu fe y libera tus pensamientos positivos. Sólo creyendo lograrás todo lo bueno que Dios tiene guardado para ti.

En Proverbios 21:5 leemos: Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.


Piensa en ser próspero, bueno y sano. Tu mente tiene la capacidad de convertir lo malo en bueno. Tus hijos y tu matrimonio serán buenos si lo piensas así. No dejes que la idea de crisis te domine. Siempre hay oportunidades para mejorar. Acorrala y encadena tus malos pensamientos, no los alimentes y morirán sin afectar a nadie. La Biblia dice piensa en abundancia y ésta vendrá. Los buenos pensamientos se comparten, los malos se desechan.

1ra. de Corintios 2:16 dice: Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

Tú y yo tenemos la mente del Señor y nuestros pensamientos deben ser los de Él. No lo olvides, ponle candado a tus malos pensamientos. Es difícil pero los frutos no se harán esperar.

Abre tus ojos y mira al cielo, pídele al Señor que alimente tu espíritu con Su Palabra y sea el guardián de tu mente para obtener la victoria. El pensamiento correcto es depender totalmente de Dios. Entrégale tu vida para que renueve tu mente.

by Pastor Jose Antonio Putzu

sexta-feira, 27 de março de 2009

O Bem Permanente.

Um dos sentidos da palavra “permanente” é: que permanece ininterruptamente, sem limite de tempo. Isso certamente se aplica a Deus e Sua bondade. Porém, quando lutamos para vencer alguma forma de discórdia, ficamos às vezes tentados a crer que o bem não mais está presente e que temos de orar com fervor para que volte à nossa vida. Esse ponto de vista é exatamente o oposto do que o Cientista Cristão usa para resolver seus problemas.
A Ciência Cristã ensina o fato libertador de que Deus, o Amor divino, nunca está ausente. Sendo Verdade, Deus é irreprimível, insubstituível, está sempre à mão para que O reconheçamos e a Ele cedamos, com resultados sanadores. Se assim não fosse, o cristianismo não seria ciência confiável, mas adivinhação, o que significaria que nossas orações poderiam ser respondidas, ou não. Um sofredor que apelasse a Deus, não teria certeza de obter o socorro pedido. No entanto, Deus é Verdade e Amor onipresente, onipotente, e Ele nos atende. Uma convicção absoluta desse fato assegura a ansiada liberdade.
A Ciência do cristianismo é confiável e infalível. Nunca muda. Ora, temos de saber disso a fim de demonstrá-lo e ver que tudo o que sugere a ausência de Deus e Sua harmonia é fictício e, portanto, insubstancial e destrutível. A Sra. Eddy o diz em Ciência e Saúde: “Já que Deus está em toda parte e inclui tudo, como pode Ele estar ausente ou sugerir a ausência da onipresença e da onipotência?”
Em vista da presença perene de Deus, não temos de buscá-Lo ansiosamente e pedir-Lhe que volte. Deus nunca nos deixou, nem por um instante. Cada dia de nós é, na verdade, Seu reflexo espiritual e assim não pode estar separado dEle e de Sua bondade. O homem coexiste com Deus, seu Princípio divino ou Mente criadora, através da eternidade. A Verdade divina, quando percebida, atende a cada chamado. Lemos em Jeremias: “Acaso sou Deus apenas de perto, diz o Senhor, e não também de longe?”
A Sra. Eddy não só reconheceu a inseparabilidade de Deus e do homem, Pai e filho, mas também viu esse relacionamento como coexistência. Deus é o criador, mas não pode existir sem Sua manifestação, o homem espiritual, assim como o homem não pode existir sem Deus, sua causa contínua.
Um hino afirma: “Não mais preciso, ó Deus, Te implorar, /Comigo sempre hás de habitar.” Se pensarmos estar separados do Amor divino, temos de ater-nos à verdade da presença permanente de Deus.
Na Bíblia, Jacó evidentemente achou-se separados do bem ao lutar com a apreensão e o desespero, antes de seu encontro com o irmão que ele havia enganado de forma vergonhosa. Ciência e Saúde diz: “Jacó estava só, lutando contra o erro---combatendo um conceito mortal de que a vida, a substância e a inteligência existem na matéria com seus falsos prazeres e dores---quando um anjo, uma mensagem da Verdade e do Amor, lhe apareceu e lhe tocou o tendão, ou força, do seu erro, até que Jacó reconheceu a irrealidade do erro; e a Verdade, que desse modo foi compreendida, deu-lhe força espiritual neste Peniel da Ciência divina”.
Sem dúvida, é impossível que o filho de Deus esteja separado dEle. E podemos perceber isso, não importa quão difícil pareça a situação humana. O reconhecimento de que é só o pensamento falso que tem de ser corrigido (e de que as mensagens angelicais de Deus estão sempre presentes para produzir a correção), fortalece o desejo de perseverar até a vitória. Jacó perseverou e, como resultado, ele e o irmão se reconciliaram com alegria.
O que sempre se requer é perceber que o bem é permanente. Não temos de buscar a Deus em algum lugar para que venha nos ajudar. Só temos de elevar o pensamento e perceber Sua presença reconfortante, bem aí onde o problema parece estar. Aprendi a fazê-lo numa ocasião em que me senti privada do bem sob a forma de um lar feliz.
Após a venda da casa em que vivera confortavelmente com uma amiga, tive de mudar-me temporariamente para um local cheio de restrições e abaixo do padrão a que me acostumara. Naquela época eu trabalhava num escritório e passava o dia fora, mas não gostava de pensar em voltar ao meu quarto à noite, embora ficasse agradecida pelo abrigo que oferecia.
Algumas semanas após minha mudança, convidei uma amiga e o marido desta a me visitarem. Uma sugestão de minha amiga alertou-me para a necessidade de eu estabelecer um melhor conceito de lar no lugar em que me encontrava, ainda que aparentemente humilde e inadequado. Passei a afirmar a presença de Deus ali mesmo onde eu estava e a apreciar o que tinha, pondo até mesmo alguns quadros nas paredes de meu quarto pequeno e simples. Em breve, foi-me oferecido um apartamento espaçoso, em local mais conveniente. A necessidade fora atendida graças ao meu reconhecimento obediente da presença contínua de Deus, não afetada por circunstâncias alteradas.
Seja em falta de lar ou de saúde, o reconhecimento de que o bem espiritual é permanente corrige a situação. Deus perpetua em seu reflexo, o homem, todas as idéias e qualidades corretas e úteis, que constituem o próprio ser do homem. A saúde verdadeira nunca falta, pois é uma qualidade espiritual permanente e não uma condição física. A cura apenas manifesta o claro reconhecimento do reino eterno da harmonia no homem de Deus. Tudo isso ajuda-nos a compreender como Cristo Jesus curava instantaneamente. Se o bem pudesse de fato ficar perdido e após ser recuperado, sua restauração envolveria um processo de tempo; mas uma compreensão clara da continuidade e atividade ininterruptas do bem espiritual (compreensão que Jesus expressou de modo tão perfeito) faz com que as curas rápidas sejam não só possíveis, mas inevitáveis. É fato espiritual que a onipresença do Amor impossibilita a existência da carência, da tristeza, da solidão ou de qualquer outra discórdia. Exatamente onde esses erros parecem estar, está o aspecto específico do bem que eles alegam ter invertido.
O brilho incessante do sol no espaço simboliza a perpetuidade do bem. Quando as nuvens obscurecem temporariamente à vista humana os raios do sol, uma criança talvez pense que o sol foi embora. Da mesma maneira, quando algum mal obscurece a luz espiritual, talvez creiamos que Deus não está mais presente. Quão alerta temos de estar para nunca aceitar tal sugestão errônea! O Amor divino está sempre proclamando: “Eu sou Tudo”.Com reconhecermos humildes e gratos esse fato, desfazem-se as nuvens do erro. A presença perpétua do bem torna o mal impossível. Quando reconhecido como impostor, o mal fica destituído do poder de até mesmo aparentar governar nossas vidas.
“O Amor divino tem o propósito de ressuscitar a compreensão, e o reino de Deus, o reino da harmonia que já está dentro de nós”, escreve a Sra. Eddy. Que sensação de liberdade nos advém, ao sabermos que a harmonia está à mão, só aguardando nosso reconhecimento!


( Mary Barners )

quinta-feira, 26 de março de 2009

Manisfestando A Vida Infinita

O corpo físico não pode se aproximar da Imagem Verdadeira por meio de jejum ou outro método qualquer de autonegação. Não podemos espiritualizar a carne eliminando dela algo material. A espiritualização da carne só é possível pela espiritualização de nossos pensamentos, persistindo na ideia de que somos todos Realidade espiritual. Seremos capazes de espiritualizar todo o nosso ser na extensão em que nos tornarmos mais convictos do fato de que a Imagem Verdadeira é Espírito. Assim, enquanto nossos gostos não se modificarem naturalmente, enquanto os desejos por conforto material não se forem por si, podemos continuar dando ao corpo todo o conforto e beleza que ele possa desfrutar, sem privá-lo de algo que o torne mais completo. Não há necessidade alguma de nos privarmos das coisas boas pertencentes ao mundo exterior. As práticas de autoflagelação não são seguidas pela Seicho-no-Ie. Nós simplesmente acrescentamos bons pensamentos ao nosso mundo interior. Com este método, aumentamos o poder espiritual do interior e fazemos com que o homem fenomênico se torne um reflexo mais perfeito da Imagem Verdadeira, além de adquirirmos um domínio maior neste mundo da atualidade.
Qualquer região do corpo sofre uma modificação nas condições físicas, quando há uma mudança dos pensamentos que mantém aquela parte. Se alguma condição de doença aparecesse na carne, significaria que o nosso pensamento referente àquela área estaria doente. Se infundirmos a região com pensamentos da Verdade e a despertarmos, o corpo começará a melhorar, graças ao poder da Imagem Verdadeira existente no âmago da forma física. Quando o poder da Imagem Verdadeira é revelado, o corpo começa a se recuperar sob o estímulo deste poder da Imagem Original. O poder da Imagem Verdadeira é infinitamente superior ao poder do erro. Quando a mente é conscientizada de sua Imagem Verdadeira, é natural o aparecimento da saúde perfeita na carne. Se nós despertarmos profunda e nitidamente para a natureza verdadeira do ser, a vitalidade do corpo se tornará realmente pronunciada. As mudanças resultantes do desenrolar da Imagem Verdadeira sempre ocorrem para melhor. Isto porque a Imagem Verdadeira é Deus, e é infinitamente perfeita. Portanto, conhecer a Imagem Verdadeira, mesmo em pequena proporção, fará com que muitas coisas boas se materializem no mundo exterior.
Há pessoas que acreditam que o despertar para a Verdade significa abandonar o mundo exterior, mas na realidade, o despertar conduz à plenitude do mundo exterior. O desenrolar da sabedoria, vida, suprimento infinitos do Mundo Interior jamais poderia levar à diminuição dos mesmos no mundo exterior. Despertar para a Imagem Verdadeira implica uma manifestação ainda maior da infinitude no mundo externo. Quando as boas qualidades do Mundo Interior parecem estar diminuindo externamente, simplesmente quer dizer que as impressões daquilo que não constitui a Imagem Verdadeira, ou seja, os pensamentos da falsa existência, estão embaçando o espelho da mente e impossibilitando-o de refletir plenamente a Imagem Verdadeira. Tornamo-nos escravos do conceito materialista da natureza da vida, e prisioneiros de doenças, dificuldades e sofrimentos por causa da não manifestação da Imagem Verdadeira. A Imagem Verdadeira não perde sua vida, vitalidade e bondade infinita em nenhuma circunstância, mas, se a mente estiver nublada pelas nuvens ilusórias, a vida real da Imagem Verdadeira fica escondida do mundo fenomênico. Nessas ocasiões toda a iluminação parece ter sido perdida. Porém, apesar da aparência, a perfeição da Imagem Verdadeira não se perdeu. O que abandonou o sagrado trono da Imagem Verdadeira foi apenas o pensamento do homem. Faça com que o pensamento volte ao trono do Homem real, e descubra a si mesmo como filho de Deus, sentado naquele trono. Você redescobrirá sua perfeição e todos os atributos que sempre lhe pertenceram. No Mundo da Verdade - ao lado do Pai - todos os tesouros que nos foram dados pelo Pai permanecem firmemente a nós garantidos nas mãos do Pai. Como no caso do “filho pródigo”, podemos temporariamente imaginar um mundo de ilusão e perder de vista a nossa Imagem Verdadeira - o original Homem Real -, mas isto não significa que os tesouros ilimitados que eram nossos se perderam. Se simplesmente retornarmos ao nosso lar, o Mundo da Imagem Verdadeira, recobraremos os recursos infinitos que possuímos. No Reino de Deus nada é perdido, nada desaparece.


by Masaharu Taniguchi

A Graça Divina

Quando estudamos a Verdade de que DEUS É TUDO COMO TUDO, alguns pensam ser o ensinamento profundo demais para ser vivido na prática, mas é justamente o contrário. Este conhecimento nos leva à vida sem esforço, à vida de "Adão no Paraíso". A vida pela Graça é a vida sem esforço, mas não de inatividade. Somos postos em ação participando harmonicamente em coexistência com o TODO, enquanto o "esforço" seria uma "participação pessoal" de cada um.
Há uma ilustração que fala da gota e o oceano. Enquanto a gota se considerar simples gota de água isolada, não poderá dizer "eu sou o oceano". Mas, tão logo se veja integrante e formadora do oceano como um todo, a frase "eu sou o oceano" será a verdade sobre ela. Sua atividade continuará a ser a da gota, mas coincidirá com a atividade do oceano. A atividade do oceano não poderá excluir a ação da gota, mas a participação ativa da gota será sem esforço isolado por ela empreendido. Se percebermos que este é o mecanismo que rege o Universo, viveremos a "vida pela Graça", participando individualmente do SUCESSO UNIVERSAL DIVINO; estaremos reconhecendo que, assim como a gota é o oceano, em Essência EU SOU DEUS!
Para facilitar nossa exposição, consideremos o Universo—Deus—como Corpo Infinito. Se o "corpo de Deus" é infinito, o que é válido para o TODO é obrigatoriamente válido para a "parte" (ponto focalizado do Todo). Se existe uma LEI DIVINA DE HARMONIA BEM-SUCEDIDA, ela vale para o TODO e também para cada um de NÓS. Se ela está sendo "obedecida" pelo TODO—na verdade, o Todo é a Lei em Si--, ela obrigatoriamente está sendo obedecida por cada um de nós. Há ensinamentos relativos que explicam as aparências visíveis de problemas, doenças, etc. como conseqüências do não-cumprimento das Leis divinas. Falam que "o homem tem livre-arbítrio", por desconhecerem que a Realidade Absoluta é onde Deus reina em unidade absoluta com o Homem , e por desconhecerem que o chamado "mundo visível" é somente um conceito que a mente humana cria sobre o Universo e sobre o Homem, por não ser capaz de discernir o que de fato existe e está manifestado. As idéias de pecado, imperfeição, bem-e-mal, causa-e-efeito, são os principais frutos ilusórios dessa forma equivocada de entender o Universo.
A obrigatoriedade no cumprimento da Lei divina não tem o sentido humano da palavra. Trata-se de um Princípio global de Auto-manutenção do Universo, que Se sustenta pela Onisciência, pela Sabedoria oniativa, pelo Amor de Deus. Até poderíamos substituir a noção de "lei divina" pela palavra ONIATIVIDADE. A percepção de que A ORDEM DIVINA UNIVERSAL é uma realidade que já existe "por trás da percepção da mente humana" pode excluir por completo a palavra "lei". Se a utilizamos, foi para ressaltar que jamais esta ORDEM chegou a ser afetada. Como o pecado, a doença, a carência, ou outro problema qualquer, implicam "desordem", podemos de antemão concluir que tais coisas jamais tiveram realidade. Sim, a mente humana registra tudo isso, mas, como dissemos, isso se deve à incapacidade dela para "discernir espiritualmente" as coisas.
O mundo corre atrás do sucesso, em suas mais diversas formas. Entretanto, sendo este Universo uma Realidade imutável que funciona além do alcance mental humano, podemos concluir que aquilo que humanamente é considerado "sucesso" é algo totalmente ilusório. Que significa ter sucesso? Quando percebemos que o Universo Se mantém pleno em constante HARMONIA e AUTO-SUPRIMENTO, notamos que O UNIVERSO É O SUCESSO ABSOLUTO. O mundo personaliza o sucesso, julgando que alguns são bem-sucedidos e que a maioria não o é. Como reinterpretaríamos esse cenário com a Visão divina, com a Mente divina? O Universo seria visto inteiro sendo bem-sucedido. Pela nossa identificação com Deus, integramo-nos conscientemente com Sua Oniatividade e percebemos que O SUCESSO DE DEUS É O SUCESSO INDIVIDUAL DE CADA UM DE NÓS. A Oniatividade é a garantia do sucesso universal permanente, que inclui a totalidade de nosso ser individual, assim como o oceano inclui as gotas de água que o constituem.
O mundo considera as atividades como independentes ou isoladas; julga que uma oração pode interferir especificamente em setores isolados, como se a Oniatividade perfeita ali pudesse estar ausente. Há pessoas que oram para passar no vestibular; outras para que se cure um problema qualquer de saúde, ou para que seu time de futebol saia vencedor. TUDO ISSO É ILUSÃO! Não há atividades verdadeiras isoladas! EXISTE A ONIATIVIDADE ABSOLUTA PERFEITA E PERMANENTE, ALÉM DESTA MIRAGEM CHAMADA "MUNDO HUMANO", E TAL ATIVIDADE É A ÚNICA QUE SE MANIFESTA COMO NOSSA VIDA, MENTE,CORPO E NEGÓCIOS. Se pararmos para bem perceber esta Verdade, estaremos conscientes de que SOMOS TODOS BEM-SUCEDIDOS, AQUI, AGORA E SEMPRE!
O SUCESSO UNIVERSAL É ALGO QUE JÁ ESTÁ ACONTECENDO! Este é o Princípio Absoluto que nos assegura uma serenidade eterna. Cada um deve com ele se identificar, reconhecendo: "EU JÁ SOU INTEGRALMENTE BEM-SUCEDIDO, POIS EU SOU O SUCESSO EM SI". Esta seria a identificação correta com a Realidade. O chamado "mundo exterior", visto pela mente humana, não deve ser visto como agente capaz de nos propiciar o sucesso. Políticos, governantes, familiares, são os integrantes de uma espécie de MIRAGEM. A miragem é mutável, enquanto o SUCESSO é imutável, por se constituir da própria SUBSTÂNCIA DIVINA que está manifestada como a nossa IDENTIDADE VERDADEIRA. Assim, a Oniatividade, que é o SUCESSO UNIVERSAL, é a ÚNICA PRESENÇA REAL. Estes princípios não são meras teorias, mas são verdades demonstráveis. Todo aquele que fizer com elas total identificação poderá testificar sua veracidade na vida prática.